Cuando llueve fuerte en Benidorm —y aquí cuando llueve, llueve de golpe— muchas terrazas se convierten en piscinas durante un rato. Que quede algo de agua unos minutos es normal. El problema es cuando pasan horas y el charco sigue ahí, o cuando aparece una mancha de humedad en el techo del vecino de abajo justo debajo de la zona del desagüe. En ese momento la pregunta suele ser la misma: ¿está atascado el sumidero o es que el sellado ha fallado? Son dos problemas distintos, con soluciones muy distintas también, y confundirlos suele salir caro.
Primero, entiende cómo funciona un sumidero
Un sumidero no es solo un agujero con una rejilla. Es la unión entre dos cosas que se tienen que llevar bien: la lámina impermeabilizante de la terraza y la bajante del edificio. Esa unión se resuelve con una pieza que “abraza” la membrana y la conduce hacia dentro del tubo, de modo que el agua que corre por el suelo entre por la rejilla y baje sin tocar la estructura.
Cuando algo falla, falla en uno de esos dos puntos: o el agua no consigue entrar (obstrucción) o consigue entrar por donde no debe (sellado roto). Saber en cuál de los dos estás es el primer paso.
Cómo comprobar si el sumidero desagua bien
La prueba es sencilla y la puedes hacer tú mismo un día seco. Levanta la rejilla —si se puede— y limpia a mano lo que veas: hojas, arenilla, pelusa, restos de macetas. Después echa un cubo de agua directamente en la boca del sumidero y observa.
Si el agua se traga rápido, con ese ruido de succión característico, el desagüe está libre. Si baja despacio, hace remolino y se queda, o incluso burbujea hacia arriba, tienes una obstrucción más abajo, en el tramo de bajante. Y si el agua desaparece pero al rato notas humedad en la pared o el techo de abajo, ahí ya no hablamos de atasco: hablamos de fuga.
Otra comprobación útil es mojar la terraza con manguera y mirar hacia dónde va el agua. Si se queda estancada lejos del sumidero, el problema no es el desagüe sino la pendiente del suelo, que se ha perdido o nunca estuvo bien resuelta.
Señales de que el sellado ha fallado
La pista más clara es dónde aparece la humedad. Si la mancha en el techo de abajo está justo en la vertical del sumidero, y encima la terraza desagua bien y rápido, el agua no se está quedando arriba: se está colando por el propio encuentro entre la membrana y la pieza del desagüe.
Otras señales que solemos encontrar:
- Humedad que aparece después de la lluvia, no durante, y que tarda en secarse.
- El plato de ducha del vecino de abajo, o la esquina del salón, con la pintura abombada siempre en el mismo punto.
- Baldosas sueltas o que suenan a hueco alrededor del desagüe: señal de que hay agua circulando bajo el pavimento.
- La lámina impermeabilizante despegada, agrietada o retraída en el borde del sumidero, visible si levantas la rejilla.
- Eflorescencias blancas o manchas de cal en el forjado, típicas de un goteo continuado durante meses.
Un detalle que ayuda mucho: si el agua sale por debajo del sumidero y no por la rejilla, el sellado está roto. Así de simple.
Cuándo basta con limpiar y cuándo hay que intervenir
Si el problema es solo acumulación de suciedad, la solución es mantenimiento: limpiar la rejilla, retirar restos y, si hace falta, pasar una sonda por la bajante. Conviene hacerlo un par de veces al año, sobre todo antes del otoño, que es cuando aquí llegan las lluvias fuertes.
La cosa cambia si al limpiar descubres que la lámina está despegada, cuarteada o que el propio cazoleta está roto o mal encajado. Ahí no vale con sellar por encima con un producto de ferretería: ese parche aguanta un invierno y vuelve el problema, muchas veces peor, porque el agua encuentra un camino nuevo.
Lo correcto suele ser levantar la zona alrededor del desagüe, retirar el material deteriorado, colocar una pieza nueva y reconstruir el encuentro con la membrana, solapándola bien. Es una intervención localizada, pero tiene que hacerse con criterio.
Su relación con la impermeabilización de toda la terraza
El sumidero es el punto más castigado de cualquier cubierta: ahí converge toda el agua. Si ha fallado, es habitual que el resto de la impermeabilización también esté cansada, sobre todo en terrazas de más de quince o veinte años, con el sol y el salitre que tenemos en la costa.
Por eso, antes de reparar solo el desagüe, merece la pena revisar los otros puntos críticos: encuentros con petos, juntas de dilatación, remates de barandillas y bajo puertas. A veces reparar únicamente el sumidero resuelve el síntoma y deja la causa; y a veces, sinceramente, con el sumidero basta. Solo se sabe mirándolo.
Si tienes agua acumulada o una humedad que no sabes de dónde viene, en Impermeabilizaciones Benidorm hacemos una revisión sin compromiso y te decimos con claridad si es cuestión de una limpieza, de una reparación puntual o de algo más. Trabajamos en Benidorm y toda la Marina Baixa, y el presupuesto es gratuito.
Servicios relacionados con este artículo